El dedo en garra es una contractura – o flexión – de una o dos articulaciones del segundo, tercero, cuarto o quinto (bastante infrecuente) dedo del pie. Esta flexión anormal puede crear una presión sobre el pie al usar zapatos, causando problemas de calzado. Los síntomas de los dedos en garra producen:
Dolor y/o irritación del dedo afectado al utilizar zapatos
Aparición de callos (acumulación de piel) en la parte superior, en el lateral, en el extremo del dedo, o entre dos dedos. Estos callos están causados por el frotamiento continuo contra el zapato. Pueden ser blandos o duros, en función de su ubicación.
Aparición de durezas (otro tipo de acumulación de piel) bajo el dedo o debajo del pie.
Los callos y las durezas pueden ser dolorosos y hacen que cueste encontrar zapatos cómodos. Incluso en ausencia de callos o durezas, un dedo en garra puede ser doloroso porque la propia articulación se encuentra afectada.

Los dedos en garra son generalmente deformaciones ligeras, pero que se van agravando progresivamente con el paso del tiempo. En los primeros estadios, los dedos en garra son flexibles y los síntomas generalmente pueden ser tratados mediante tratamientos no quirúrgicos. Pero si no se tratan, las deformaciones pueden hacerse más rígidas y entonces hay que recurrir a la intervención quirúrgica. Los callos tienen tendencia a agravarse con el tiempo - y realmente no desaparecen jamás, ni siquiera después de la operación. En los casos más graves de dedos en garra, pueden aparecer heridas abiertas a nivel de los callos e infectarse.
Debido a la naturaleza evolutiva de los dedos en garra, se aconseja acudir a la consulta rápidamente. Sin intervención, del tipo que sea, los dedos en garra no pueden reducirse por sí mismos.
La información aquí proporcionada no debe eximir al internauta de consultar con el médico, permitiendo sólo llegar a un diagnóstico y a la prescripción de la solución más conveniente.