La causa más frecuente de los dedos en garra es un desequilibrio muscular y/o tendinoso. Este desequilibrio, que conduce a la flexión del dedo del pie, se debe a modificaciones mecánicas (estructurales) del pie. Así pues, las soluciones no quirúrgicas podrán proporcionarle alivio, pero no tratarán la causa de las deformaciones.
Los dedos en garra con frecuencia se agravan por el uso de zapatos que no se adapten a la forma del pie, por ejemplo, zapatos que aplastan los dedos de los pies en la punta del mismo. En determinados casos, los zapatos mal adaptados pueden ser incluso la causa de la contractura responsable de la aparición de los dedos en garra. Por ejemplo, un dedo en garra puede desarrollarse si el dedo del pie es demasiado largo y queda flexionado en un zapato demasiado estrecho y que se use muy a menudo.
A veces, el dedo en garra puede también deberse a un traumatismo, por ejemplo, un dedo que ha sufrido una fractura. Por último, en ciertos sujetos los dedos en garra son hereditarios.
La información aquí proporcionada no debe eximir al internauta de consultar con el médico, permitiendo sólo llegar a un diagnóstico y a la prescripción de la solución más conveniente.